.

Seguir la Sunnah es el método del supremo intérprete de la Voluntad Divina, el Mensajero de Allah; y esto es la raíz de la adoración y de la piedad (`ibâdati de asl-ul).

إنه لا ينبغي أن يعذب بالنار إلا رب النار
«No corresponde a nadie castigar haciendo uso del fuego, excepto al Señor del fuego»

"Aquél que no siente placer por la primavera y su flores y el laúd y sus melodías es un desequilibrado que no tiene remedio."
Abu hamid Al-ghazzaali

"No me preocupa el no ser conocido. De lo que trato es de hacerme digno de ser conocido." Confúcio, (551 a. C. - 479 a. C.)

"Para decirlo con toda franqueza, en todas las aldeas se necesita un breve período de terror".
Mao Tse Tung

“[¡Oh, Muhammad!] Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante.” (Corán 7:199)

"Las ideas son mucho más peligrosas que las armas. Si no permitimos que nuestros enemigos tengan armas, ¿Por qué les vamos a permitir tener ideas?" (Stalin)
La violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia (Stalin).

En 1930 se le preguntó al Gobernador de Louisiana, Huey Long si el fascismo podría llegar a América. Su respuesta fue:

"Seguro, solo que aquí
le llamarán anti-fascismo".


En 2010 se le preguntó al Profesor Rahmanicus si el fascismo podría volver al continente europeo. Su respuesta fue:

""Seguro, solo que aquí le llamarán TOLERANCIA CERO".

No seas compañero de los malos ni calumniador de los buenos.
Hesiodo

El Islam no es una religión utópica, cree en una utopía, pero hay que esperar por ella, no está es en este mundo. Sh. H.Y.

"El socialismo chino se fundamenta en Darwin y en la teoría de la evolución"
Mao Tse Tung

Adolf Hitler, 1927: " Yo soy Socialista "

Goebbles, 1931: " antes prefiero ser bolchevique que capitalista "


Fred Hoyle: "La formación de una célula viva a partir de una sopa química inanimada es tan probable como el ensamblado de un 747 por un torbellino que pasa a través de un depósito de chatarra.”

Chandra Wickramasinghe: La probabilidad de la formación de la vida a partir de la materia inanimada es alrededor de 1 seguido de 40.000 ceros… Es suficientemente grande para sepultar a Darwin y toda la teoría del evolución“.

"Sí para llegar a nuestros fines debemos eliminar el 80% de la población, no vacilaremos, un solo instante." LENIN [Vladímir Ilich Uliánov]

Es evidente que el común entusiasmo por la igualdad es, en un sentido fundamental, anti-humano. Tiende a reprimir el florecimiento de la personalidad individual, de la diversidad y de la civilización misma. Es la búsqueda de la uniformidad de los salvajes. [Murray Rothbard]

Bajo el gobierno comunista nadie posee nada, ya sean los hijos de uno, o la esposa, o aun la propia libertad. El estado puede incautarlos en cualquier mo­mento.

La liberación de la mujer –sostiene Engels- pasa por la destrucción de la familia y su ingreso al mercado del trabajo. Así, ocupará su lugar en la sociedad de producción, ya sin el yugo marital ni la carga de la maternidad.

-"Si triunfan las derechas tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (Largo Caballero, secretario General del PSOE. El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

George Gilder lo predijo hace muchos años, ahora vemos que el gobierno está actuando como un reemplazo del esposo y del padre.

Es un error pensar que el feminismo representa a la mujer, que es un movimiento de mujeres. No solo no es así, si no que somos millones las que hemos sido sus víctimas.
Mª del Prado Esteban Diezma

Si no fuera suficiente con las divisiones por causas políticas, religiosas y raciales; las mujeres empezaron a considerar a los hombres como extraterrestres, como a seres de otra especie a lo que no se sentían vinculadas: era el triunfo de una nueva ideología mesiánica y de odio llamado feminismo.

"El fascismo es socialismo nacionalista"... Benito Mussolini, creador del fascimo, fue el número 3 del partido socialista italiano. In nomine

Dei non Deus nisi Deus solus non similis. Declaración visigoda de la unicidad de Dios.

Martyn Latsis, uno de los jefes de la Checa, el 1 de noviembre de 1918: "No hacemos la guerra contra las personas en particular. Exterminamos a la burguesía como clase. No busquéis, durante la investigación, documentos o pruebas sobre lo que el acusado ha cometido, mediante acciones o palabras, contra la autoridad soviética. La primera pregunta que debéis formularle es la de a qué clase pertenece, cuáles son su origen, su educación, su instrucción, su profesión". (Courtois, ob. cit., p. 22).

"Si se pudiese abolir su sometimiento al Corán por medio de la emancipación civil, se cancelaría, al mismo tiempo, su sometimiento al clero y se produciría una revolución en las relaciones políticas y religiosas..." Karl Marx

“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los enemigos declarados. Si el pueblo Estadounidense permite alguna vez, que los bancos privados controlen el asunto de su moneda, primero por inflación, luego por deflación, los bancos y las corporaciones que crecen a su alrededor le quitarán al pueblo toda supropiedad hasta que los niños despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron”. Thomas Jefferson
.
Gustavo Le Bon en "Ayer y Mañana":
"..Las creencias de forma religiosa, como el socialismo, son inconmovibles porque los argumentos no hacen mella en una convicción mística... Todos los dogmas, los políticos sobre todo, se imponen generalmente sobre las esperanzas que hacen nacer y no los razonamientos que invocan... La razón no ejerce influencia alguna sobre las fuerzas místicas.."
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-"Lo que vosotros teméis es la mirada penetrante, no os atrevéis a mirar el fondo de las cosas os gusta que vuestros ojos resbalen sobre todo sin pararos a pensar"-.
Almas Muertas, N.Gógol

Como la mayoría de licenciados/as, crees todo, estás bien adoctrinado y lo que mejor has aprendido es lo que mejor enseñan: A NO PENSAR.

"Nuestros camaradas y los miembros de las organizaciones amigas deben continuamente avergonzar, desacreditar y degradar a nuestros críticos. Cuando los obstruccionistas se vuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis. Esta asociación de ideas, después de las suficientes repeticiones, acabará siendo una realidad en la conciencia de la gente".

Comunicado del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética del año 1943, dirigido a todos sus afiliados.

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jueves, 20 de noviembre de 2008

HEREJIA (1)

HEREJÍA. Es un vocablo griego que significa creencia, opinión escogida. No hace ningún honor a la razón humana que los hombres se hayan odiado unos a otros, se hayan perseguido y se hayan asesinado por mantener opiniones distintas, y mucho menos honra a la razón que esa manía sea peculiar de ella, como la lepra lo fue de los judíos y la viruela de los caraibos.

Todo el mundo sabe, hablando teológicamente, que la herejía se convierte en crimen, y la palabra que lo designa, en injuria. Y esto porque como sólo la Iglesia tiene razón, le asiste el derecho de reprobar a los que mantienen opinión distinta de la suya. Lo grave es que la Iglesia griega también tuvo el mismo derecho; por eso reprobó a los romanos cuando admitieron un credo distinto al de los griegos respecto a la concesión del Espíritu Santo, al comer carne en Cuaresma, a la autoridad del Papa...

Pero, ¿en qué se fundaron para llegar a quemar vivos a los hombres, los que fueron más fuertes, cuando los más débiles profesaron creencias contrarias a las de aquéllos? Sin duda, los abrasados fueron criminales ante Dios por estar tercamente obcecados, y deben arder durante una eternidad en el infierno. Pero, ¿por qué quemarles en este mundo a fuego lento? Además de que despachándoles de ese modo se adelantaban a la justicia de Dios, ese suplicio era tan cruel como inútil, porque una hora de sufrimiento añadida a la eternidad es nada, o casi nada.

Los hombres devotos, o mejor fanáticos, replican a estos reproches que era justo poner sobre las llamas a quienes opinan lo contrario que ]a Iglesia latina, porque es conformarse con los designios de Dios quemar a los que Él hará quemar más tarde, y ya que el suplicio de la hoguera, que dura una hora o dos, es nada comparado con la eternidad, importa poquísimo que se quemen los herejes de cinco o de seis provincias.

Tal vez haya quien pregunte hoy en día en qué país de caníbales se suscitaron semejantes cuestiones y se resolvieron matando a fuego lento a ingente número de hombres, y con vergüenza tenemos que contestar que eso acaeció en nuestro país, en las mismas ciudades que hoy se entregan a los placeres de la ópera, la comedia, los bailes, las modas y el amor.
Desgraciadamente, fue un tirano el que introdujo la novedad de condenar a muerte a los herejes, y no fue uno de esos tiranos equívocos que considera santo un credo y monstruo el credo contrario. Se llamaba Máximo, que competía en crueldad con Teodosio I, reconocido como verdadero tirano por el imperio, tomando este vocablo en todo su rigor. Hizo morir en Tréveris, por mano de los verdugos, al español Prisciliano y sus adeptos, cuyas opiniones juzgaron erróneas algunos obispos de España (1). Esos prelados, tras obtener de Máximo el suplicio de los priscilianos, llegaron a exigirle que ordenara decapitar a san Martín por hereje, pero éste tuvo la suerte de escapar de Tréveris y regresar a Tours.

Sólo se necesita un caso para establecer una costumbre. Al primer escita que cortó la cabeza a su enemigo y transformó su cráneo en copa siguieron imitándole los más ilustres hombres de Escitia. De la misma manera, pues, el suplicio de Prisciliano consagró la costumbre de emplear los verdugos para ajusticiar a los herejes.

En las religiones antiguas no se encuentran herejías porque sólo conocieron la moral y el culto. En cuanto la metafísica se introdujo en el cristianismo, empezaron las disputas y de éstas nacieron diferentes tendencias, lo mismo que en las escuelas de filosofía. Era imposible que la metafísica no contaminara sus incertidumbres a la fe en Jesucristo, quien nada escribió y cuya encarnación constituía un problema que los paleocristianos, no inspirados por el mismo Dios, resolvían de diferentes formas. Cada uno aceptaba un credo, dice terminantemente san Pablo.

Durante mucho tiempo llamaron nazarenos a los cristianos, e incluso los mismos gentiles no les daban otro nombre en los dos primeros siglos, pero luego se estableció una escuela de nazarenos que creían en un evangelio distinto de los otros cuatro canónicos. Se ha supuesto que difería muy poco del de san Mateo y era anterior. San Epifanio y san Jerónimo sitúan a los nazarenos en los albores del cristianismo.

Los que se creían más sabios se denominaban gnósticos, o sea conocedores, y ese atributo fue durante mucho tiempo tan honroso que san Clemente de Alejandría, en sus Estromata, llama siempre buenos cristianos a los verdaderos gnósticos. «Dichosos aquellos —dice— que consiguieron la santidad gnóstica, porque quien merece ese nombre puede resistir las seducciones y da a quien le pide.» El quinto y sexto libros de las Estromata sólo versan sobre la perfección del gnóstico.

(1) Historia de la Iglesia, siglo IV.

No hay duda de que los ebionitas existieron en tiempo de los apóstoles; este vocablo, que significa pobre, les hacía amar la pobreza, en la que nació Jesús (1).

(1) Parece poco verosímil que los demás cristianos les llamaran ebionitas para dar a entender que eran pobres de entendimiento. Se asegura que creían que Jesús era hijo de José.

Algunos atribuyen el Apocalipsis de san Juan a Cerinto, que era también de la misma época, y se cree que él y san Pablo tuvieron acaloradas disputas (2).

(2) Cerinto y los suyos decían que Jesús sólo llegó a ser Cristo después de su bautismo. Cerinto fue el primer autor de la doctrina del reinado de mil años, que adoptaron muchos padres de la Iglesia.

No llegamos a comprender por qué los primeros discípulos no hicieron una declaración solemne, una profesión de fe completa e inalterable, que pusiera punto final a todas las cuestiones pasadas y evitara las discusiones futuras, pero Dios no lo permitió. El símbolo llamado de los apóstoles es conciso, y en él no se encuentra la consustancialidad, la trinidad, ni los siete sacramentos, y no apareció hasta los tiempos de san Jerónimo, san Agustín y Rufino, célebre sacerdote de Aquilea, de quien se dice que lo redactó.

Las herejías tuvieron tiempo para multiplicarse, y en el siglo V llegó a haber mas de cincuenta.

Sin pretender escrutar los designios de la Providencia, que son impenetrables para nosotros, y consultando hasta donde nos sea permitido el criterio de nuestra débil razón, se diría que entre tantas opiniones sobre muchos artículos de fe, tuvo que haber alguno que debía prevalecer, y esta opinión era la ortodoxa; las demás, aunque también ortodoxas, como eran más débiles las llamaron heréticas.

Cuando con el paso de los años la Iglesia cristiana oriental, madre de la Iglesia de Occidente, rompió para siempre con su hija, cada una de ellas quedó soberana en los países donde imperaba y cada una tuvo sus particulares herejías desgajadas de la opinión dominante.

Los bárbaros del Norte, que eran cristianos nuevos, no podían tener las mismas opiniones que las regiones meridionales, dado que no pudieron adoptar los mismos usos. Por ejemplo, no adoraron en mucho tiempo imágenes porque no tenían pintores ni escultores, y era peligroso en invierno bautizar a un niño en el Danubio, el Veser o el Elba.

Era muy difícil que los habitantes de las orillas del mar Báltico conocieran las opiniones de los habitantes del Milanesado y de la Marca de Ancona. Los pueblos del mediodía y del norte de Europa tuvieron, pues, creencias distintas unos de otros. Creo que por este motivo Claudio, obispo de Turín, conservó en el siglo Ix todos los usos y dogmas adoptados en los siglos VII y VIII, desde el país de los Alóbroges hasta el Elba y el Danubio.

Esos dogmas y costumbres se perpetuaron en los valles, montañas y riberas del Ródano, en pueblos desconocidos que la depredación general dejó en paz en su retiro y su pobreza, hasta que al fin aparecieron en el siglo XII llamándose albigenses. Sabida es la manera cómo trataron sus creencias, que se predicaron cruzadas contra ellos que produjeron horribles matanzas, y se sabe también que desde entonces y hasta mediados del siglo XVIII no hubo un solo año de tranquilidad y tolerancia en Europa.

Grave cosa es la herejía. Pero ¿acaso es un bien empeñarse en que defiendan la ortodoxia las bayonetas y los verdugos? ¿No sería preferible que cada uno comiera el pan tranquilamente sentado a la sombra de su higuera? La verdad es que tiemblo al hacer esta proposición.

Es una pena que se perdiera el relato que Strategius compuso sobre las herejías, por orden del emperador Constantino. Ammiens Marcellin nos dice que dicho soberano, queriendo conocer con exactitud las opiniones de las sectas y no encontrando a nadie que las diera con detalle, encargó este trabajo al mencionado Strategius, que fue prefecto en Oriente y tan sabio y elocuente como moderado y veraz, según dice monsieur De Valois. La elección de un laico, que hizo Constantino, prueba que en aquella época ningún eclesiástico reunía las cualidades necesarias para llevar a cabo tan delicada labor. En efecto, san Agustín refiere que Philastrius, obispo de Bressa, cuya obra se halla en la Biblioteca de los Santos Padres, después de reunir hasta las herejías que aparecieron en el pueblo hebreo antes de la época de Jesucristo, cuenta veintiocho de aquéllas y ciento veintiocho desde los tiempos de Jesús. En tanto que Epifanio entre unas y otras, sólo encuentra ochenta. San Agustín explica esta diferencia diciendo que lo que parece herejía a uno no lo es para. el otro. Por eso Agustín dice a los maniqueos: «Nos guardaremos muy bien de tratarnos con rigor. Dejaremos ese proceder a quienes no conocen el trabajo que cuesta encontrar la verdad y lo difícil que es preservarse de los errores, y a los que ignoran los suspiros y gemidos que cuesta adquirir un leve conocimiento de la naturaleza divina. Debo toleraros, como lo hicieron conmigo en otro tiempo, usando con vos la misma tolerancia que a mí me aplicaron; yo también estuve extraviado. (1)»

(1) San Agustín, Carta contestación a Manes, cap. II y III.

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