.

Seguir la Sunnah es el método del supremo intérprete de la Voluntad Divina, el Mensajero de Allah; y esto es la raíz de la adoración y de la piedad (`ibâdati de asl-ul).

إنه لا ينبغي أن يعذب بالنار إلا رب النار
«No corresponde a nadie castigar haciendo uso del fuego, excepto al Señor del fuego»

"Aquél que no siente placer por la primavera y su flores y el laúd y sus melodías es un desequilibrado que no tiene remedio."
Abu hamid Al-ghazzaali

"No me preocupa el no ser conocido. De lo que trato es de hacerme digno de ser conocido." Confúcio, (551 a. C. - 479 a. C.)

"Para decirlo con toda franqueza, en todas las aldeas se necesita un breve período de terror".
Mao Tse Tung

“[¡Oh, Muhammad!] Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante.” (Corán 7:199)

"Las ideas son mucho más peligrosas que las armas. Si no permitimos que nuestros enemigos tengan armas, ¿Por qué les vamos a permitir tener ideas?" (Stalin)
La violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia (Stalin).

En 1930 se le preguntó al Gobernador de Louisiana, Huey Long si el fascismo podría llegar a América. Su respuesta fue:

"Seguro, solo que aquí
le llamarán anti-fascismo".


En 2010 se le preguntó al Profesor Rahmanicus si el fascismo podría volver al continente europeo. Su respuesta fue:

""Seguro, solo que aquí le llamarán TOLERANCIA CERO".

No seas compañero de los malos ni calumniador de los buenos.
Hesiodo

El Islam no es una religión utópica, cree en una utopía, pero hay que esperar por ella, no está es en este mundo. Sh. H.Y.

"El socialismo chino se fundamenta en Darwin y en la teoría de la evolución"
Mao Tse Tung

Adolf Hitler, 1927: " Yo soy Socialista "

Goebbles, 1931: " antes prefiero ser bolchevique que capitalista "


Fred Hoyle: "La formación de una célula viva a partir de una sopa química inanimada es tan probable como el ensamblado de un 747 por un torbellino que pasa a través de un depósito de chatarra.”

Chandra Wickramasinghe: La probabilidad de la formación de la vida a partir de la materia inanimada es alrededor de 1 seguido de 40.000 ceros… Es suficientemente grande para sepultar a Darwin y toda la teoría del evolución“.

"Sí para llegar a nuestros fines debemos eliminar el 80% de la población, no vacilaremos, un solo instante." LENIN [Vladímir Ilich Uliánov]

Es evidente que el común entusiasmo por la igualdad es, en un sentido fundamental, anti-humano. Tiende a reprimir el florecimiento de la personalidad individual, de la diversidad y de la civilización misma. Es la búsqueda de la uniformidad de los salvajes. [Murray Rothbard]

Bajo el gobierno comunista nadie posee nada, ya sean los hijos de uno, o la esposa, o aun la propia libertad. El estado puede incautarlos en cualquier mo­mento.

La liberación de la mujer –sostiene Engels- pasa por la destrucción de la familia y su ingreso al mercado del trabajo. Así, ocupará su lugar en la sociedad de producción, ya sin el yugo marital ni la carga de la maternidad.

-"Si triunfan las derechas tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (Largo Caballero, secretario General del PSOE. El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

George Gilder lo predijo hace muchos años, ahora vemos que el gobierno está actuando como un reemplazo del esposo y del padre.

Es un error pensar que el feminismo representa a la mujer, que es un movimiento de mujeres. No solo no es así, si no que somos millones las que hemos sido sus víctimas.
Mª del Prado Esteban Diezma

Si no fuera suficiente con las divisiones por causas políticas, religiosas y raciales; las mujeres empezaron a considerar a los hombres como extraterrestres, como a seres de otra especie a lo que no se sentían vinculadas: era el triunfo de una nueva ideología mesiánica y de odio llamado feminismo.

"El fascismo es socialismo nacionalista"... Benito Mussolini, creador del fascimo, fue el número 3 del partido socialista italiano. In nomine

Dei non Deus nisi Deus solus non similis. Declaración visigoda de la unicidad de Dios.

Martyn Latsis, uno de los jefes de la Checa, el 1 de noviembre de 1918: "No hacemos la guerra contra las personas en particular. Exterminamos a la burguesía como clase. No busquéis, durante la investigación, documentos o pruebas sobre lo que el acusado ha cometido, mediante acciones o palabras, contra la autoridad soviética. La primera pregunta que debéis formularle es la de a qué clase pertenece, cuáles son su origen, su educación, su instrucción, su profesión". (Courtois, ob. cit., p. 22).

"Si se pudiese abolir su sometimiento al Corán por medio de la emancipación civil, se cancelaría, al mismo tiempo, su sometimiento al clero y se produciría una revolución en las relaciones políticas y religiosas..." Karl Marx

“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los enemigos declarados. Si el pueblo Estadounidense permite alguna vez, que los bancos privados controlen el asunto de su moneda, primero por inflación, luego por deflación, los bancos y las corporaciones que crecen a su alrededor le quitarán al pueblo toda supropiedad hasta que los niños despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron”. Thomas Jefferson
.
Gustavo Le Bon en "Ayer y Mañana":
"..Las creencias de forma religiosa, como el socialismo, son inconmovibles porque los argumentos no hacen mella en una convicción mística... Todos los dogmas, los políticos sobre todo, se imponen generalmente sobre las esperanzas que hacen nacer y no los razonamientos que invocan... La razón no ejerce influencia alguna sobre las fuerzas místicas.."
.
-"Lo que vosotros teméis es la mirada penetrante, no os atrevéis a mirar el fondo de las cosas os gusta que vuestros ojos resbalen sobre todo sin pararos a pensar"-.
Almas Muertas, N.Gógol

Como la mayoría de licenciados/as, crees todo, estás bien adoctrinado y lo que mejor has aprendido es lo que mejor enseñan: A NO PENSAR.

"Nuestros camaradas y los miembros de las organizaciones amigas deben continuamente avergonzar, desacreditar y degradar a nuestros críticos. Cuando los obstruccionistas se vuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis. Esta asociación de ideas, después de las suficientes repeticiones, acabará siendo una realidad en la conciencia de la gente".

Comunicado del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética del año 1943, dirigido a todos sus afiliados.

Las leyes de la Unión Europea exigen que informes a tus visitantes europeos de que usas cookies en tu blog. En muchos casos, dichas leyes también exigen que obtengas el consentimiento de los lectores.

Hemos añadido un aviso a tu blog para explicar el uso que hace Google de ciertas cookies de Blogger y de Google, incluidas las de Google Analytics y AdSense.

Es tu responsabilidad comprobar que dicho aviso se muestre y que sea adecuado para tu blog. Si utilizas otras cookies (al añadir funciones de terceros, por ejemplo), es posible que este aviso no te sirva. Más información sobre este aviso y tus responsabilidades

sábado, 9 de agosto de 2008

LA PSICOLOGIA DEL SECTARISMO (III)

La psicología del sectarismo en tiempos de ansiedad (III)

Rafael López-Pedraza advierte en torno a la personalidad sectaria, su "alarmante irrupción en la actualidad y su interés para la historia de la psicoterapia moderna". El primer aporte del especialista en este ensayo que viene a sumarse al índice de su obra Ansiedad cultural -reeditada con el patrocinio de la Fundación Andrés Mata y de pronta circulación- es el retrato arquetipal de la personalidad sectaria esbozado por Eurípides: Hipólito, paradigma del puritanismo y metáfora
de "la destrucción que acarrea el sectarismo". Acota el especialista que "los momentos históricos
de profunda perturbación psíquica son propicios para que el modo de vida de las sectas atrapen
y den forma al exceso de sufrimiento y de ansiedad"


Ilustración de Godesses / Lanier Graham
Artemisa, culto sectario de Hipólito

Mi interés en este escrito es apuntar algunos aspectos del sectarismo tales como su ámbito arquetipal, su importancia a lo largo de la historia de Occidente, su alarmante irrupción en la actualidad y su interés para la historia de la psicoterapia moderna. Estudiar la complejidad de esta materia tanto como podamos es de suma importancia, porque pareciera que el hombre occidental, en general, y la psicología, en particular, ignoran la tremenda fuerza oculta tras el sectarismo.

La premisa básica del sectarismo es la siguiente: Yo y el grupo de personas al que pertenezco somos mejores y tenemos propósitos de más valía que las personas que no pertenecen a este grupo, las cuales están equivocadas y por lo tanto pertenecen al bando equivocado. Entiendo, por supuesto, que esta es una visión sumamente simplista y esquemática del sectarismo, pero la psicología del sectarismo es exactamente así: simplista y esquemática.

Para comenzar, permítanme aportar un retrato arquetipal de la personalidad sectaria, según fue esbozado por el poeta trágico Eurípides en su obra Hipólito. Hipólito es el paradigma de la personalidad virginal y puritana, que es proclive al sectarismo. Hipólito hace su primera entrada en escena, en compañía de un grupo de jóvenes cazadores amigos, que vienen cantando un himno en honor a Artemisa, su patrona:

Hipólito (a sus compañeros): "Seguidme, seguidme cantando a la celestial hija de Zeus, a Artemisa, nuestra doncella protectora".1

Estas líneas constituyen en sí mismas una imagen que transmite el entusiasmo y el estado de fascinación de esos jóvenes adeptos. Una vez cantado el himno coral, Hipólito recita una plegaria a Artemisa:

Hipólito: "A ti, oh diosa, te traigo, después de haberla adornado, esta corona trenzada con las flores de un prado virgen (…), donde el río de la Castidad mana incesante regando a las flores. La diosa del Pudor [la] cultiva con rocío de los ríos. Vamos, querida soberana, acepta esta diadema para tu áureo cabello ofrecida por mi mano piadosa. Yo soy el único de los mortales que tengo el privilegio de reunirme contigo e intercambiar palabras, oyendo tu voz aunque no vea tu rostro. ¡Ojalá que los últimos días de mi vida sean iguales a estos primeros!".2

El contenido de esta plegaria constituye una expresión de pureza, derivada del aspecto más incontaminado de lo virginal: las flores que Hipólito ofrece a Artemisa han sido recogidas en campos jamás transitados por el hombre; es un ejemplo explícito de un alma predominantemente virginal, que se expresa a sí misma mediante la imaginería de un paisaje que le es afín. La plegaria es un bello ejemplo de la retórica de lo virginal.

En la escena que sigue, un viejo sirviente, que ha estado escuchando a Hipólito, le habla ahora con intención de aconsejarlo. Le pregunta por qué no ha dedicado ninguna oración a una gran diosa como Afrodita. Pero Hipólito rechaza rendirle culto: "Desde lejos la saludo, pues yo soy casto".3 El sirviente le previene diciéndole: "Hay que honrar a todos los dioses, hijo mío".4 Pero Hipólito, al tiempo que abandona la escena en compañía de sus amigos cazadores, se despide con estas desafiantes palabras: "En cuanto a tu Cipris, le mando mis mejores saludos".5 Más adelante, en la tragedia, sabremos que Hipólito no sólo rechaza a Afrodita sino a todos los demás dioses y diosas.

En mi opinión, el viejo sirviente, incluso si no se le considera como una personificación de Hermes, posee, de hecho, rasgos herméticos. Es capaz de ver, al vuelo, el fanatismo de Hipólito e intenta corregirlo. Con mucha persuasión, trata de lograr que Hipólito reconozca ese lado opuesto de su personalidad, que rechaza y reprime de una forma tan brutal lo que no venga de sus formas de vivir.
Mucho después, cuando la tragedia haya tomado su curso, Teseo, el padre de Hipólito, en un parlamento que siempre ha sido motivo de especulación y perplejidad para los estudiosos, acusa a su hijo:
Teseo: "…¿De modo que eres tú el hombre sin par, el que vive en compañía de los dioses? ¿Tú, el casto y puro de todo mal? No puedo creer que te jactes hasta el extremo de llamar, insensatamente, a los dioses ignorantes. ¡Pregona y vocifera la bondad de tus dietas raras! Adopta a Orfeo como tu señor y profeta y entrégate a la adoración de sus palabras etéreas".6

Si se consideran complementarias, estas tres escenas pueden servir como una descripción de la personalidad virginal y puritana. La primera, la de Hipólito con sus amigos cazadores, puede verse como una imagen antropológica primordial del sectario, la imagen prototípica del culto ritual en el que el puritanismo domina la psique de los adoradores. La segunda imagen, la del encuentro con el viejo sirviente, retrata el fanatismo de la personalidad sectaria: el rechazo de aquello que no pertenezca a la secta. Y la tercera imagen, la de la reflexión de Eurípides sobre el sectarismo órfico puesta en boca de Teseo, evidencia el sectarismo de Hipólito, pues acusa su conexión con la secta de Orfeo. Nosotros podemos imaginar que, en ese momento, Hipólito tiene cerca de veinte años de edad y que las acusaciones de su padre en relación con el orfismo, a la dieta sin carnes y a los efluvios verbales ("sus palabras etéreas"), todo ello nos habla de un hombre joven, con inclinación por la vida sectaria. Esta imagen nos recuerda al llamado 'sectario civilizado' cuyas manifestaciones modernas ¿acaso no evocan este patrón arquetipal?

Mediante personajes como el viejo sirviente, quien reprende a Hipólito por su culto único a Artemisa, y como Teseo, quien reacciona ante el sectarismo órfico, Eurípides expresa claramente la intolerancia y rigidez en el sectario Hipólito.

Permítanme destacar estas dos características intrínsecas a la personalidad de Hipólito: su exclusiva lealtad a Artemisa, junto a la rigidez que ello implica, y su desprecio y brutal repulsión hacia todo aquello que no pertenezca a su diosa. Hipólito dice "¡Ojalá que los últimos días de mi vida sean iguales a estos primeros!". Esta es la expresión de una naturaleza que no busca ningún movimiento psíquico, ninguna otra iniciación.

Podemos decir que se trata de una naturaleza sin alquimia, en el sentido de que no puede mezclarse con otros metales en procura de algún movimiento psíquico. Y es por esta razón que las palabras de Hipólito tienen tanta importancia para aquel psicoterapeuta cuya práctica está concebida como movimiento psíquico.

E. R. Dodds, en su libro Pagan and Christian in an Age of Anxiety 7, describe la irrupción del sectarismo en los tiempos en que nace la cristiandad:

"Poseemos descripciones de cierto número de comunidades ascéticas que parecen haber surgido independientemente unas de otras en diversas regiones del Mediterráneo oriental poco antes de la era cristiana. Esenios en Palestina, terapeutas en torno al lago Mareotis, los contemplativos egipcios descritos por Queremón o los neopitagóricos de Roma".

Se ha especulado mucho, si bien a partir de una evidencia poco académica, acerca de la influencia de los esenios en la vida y enseñanzas de Jesucristo y de sus seguidores. En unos "tiempos de ansiedad", esas sectas que florecieron son la señal de que los momentos históricos de profunda perturbación psíquica son propicios para que el modo de vida de las sectas atrapen y den forma al exceso de sufrimiento y de ansiedad. Se hace obvio que, directa o indirectamente, el espíritu del sectarismo halló un lugar propio en tiempos del nacimiento del cristianismo, y que, en una variedad de formas, ha seguido siendo importante a lo largo de su historia. Hoy, en un tiempo también de ansiedad, ya sea dentro del espíritu del cristianismo o fuera de él, el sectarismo irrumpe una vez más para atrapar y tratar de contener el exceso de sufrimiento.

Como hemos visto, el sectarismo es arquetipal. La principal actividad de una secta es cantar en honor ya sea de un dios, una diosa, del gurú o del líder de la secta e incluso de las reglas que regulan el modo de vida de la secta. Sin embargo, ha sido el genio de Eurípides el que muestra el reverso de la moneda: Hipólito reprime todo lo que no sea su idolatría por Artemisa y luego en la tragedia vemos la venganza de Afrodita en la muerte de Fedra y del mismo Hipólito. Imágenes de la tragedia griega que, para nosotros, son metáforas de la destrucción que acarrea el sectarismo.

La psicoterapia moderna nació bajo el signo del sectarismo, evento histórico que hizo posible el que su poderosa influencia haya perdurado hasta nuestros días. Tan pronto como se inició la psicoterapia moderna, una disciplina destinada a iniciar una nueva aventura en la psique, el sectarismo se adueñó de ella.

La primera corriente de psicoanalistas se vio forzada a obedecer a Freud, el fundador de la Escuela de Viena, cuyos estudios se habían transformado en las leyes de la secta que el adepto no debía transgredir. El psicoanálisis clásico funciona como una ortodoxia: la salud del analista no se cuestiona, él mismo ya ha sido analizado, ha aprendido una técnica y pertenece a la 'sociedad'. El psicoanálisis es un ejemplo de sectarismo en la psicología moderna.

El peligro de una secta, ya sea freudiana o junguiana, consiste en que pone fin a la aventura interior de la psique. Todo cuanto tiene lugar en el alma es referido o interpretado fundamentalmente dentro de la concepción de la secta. Todas las múltiples posibilidades, las diversas vías de tener relación con los eventos de la vida de una persona son bloqueadas por la psicología sectaria.

Si ubicamos en perspectiva histórica al sectarismo dentro de la psicología moderna, llegaremos a considerar la ruptura de Jung con Freud como un producto del sectarismo y como una imagen desde la cual percibir otra de sus primeras apariciones en la psicología moderna.

En Hermes y sus hijos 8, reflexiono sobre esa ruptura entre Freud y Jung como la expresión de una brecha, polarizada entre la adhesión al poder de Freud y la naturaleza hermética de Jung. Sin embargo, ahora podemos entender la insistencia de Freud en su 'autoridad' como el control vigilante del líder de una secta. El sectarismo, así visto, está fundamentado en la obediencia al fundador y a las reglas de la secta.

Jung, al referirse a las sectas esotéricas, las calificó como una red en la que queda atrapada la locura de ciertas personas, que, de otro modo, estarían internadas en instituciones psiquiátricas. Podría entenderse su famosa observación de "¡Gracias a Dios que yo soy Jung y no junguiano!", como una reflexión sobre el sectarismo entre sus seguidores. A pesar de esta acertada advertencia de Jung, creo que podemos admitir que la psicología junguiana no ha estudiado el sectarismo seriamente y no sabemos hasta dónde se ha hecho sombra, desde dónde hace su aparecer para distorsionar la visión de la psique como entidad individual única.

Ahora, quisiera le diéramos una mirada a la imagen de un sectario moderno. Le llamaré Pablo. Tiene 45 años de edad, es abogado, alto de estatura, del tipo asténico y enflaquecido, tiene una cabeza grande y la barba bastante crecida. Se ha divorciado dos o tres veces y tiene varios hijos. Pero, el pilar de su vida y su filosofía es su gurú hindú, a quien visita en la India cada vez que siente que su psique se encuentra en una profunda crisis o al borde del abatimiento. Durante sus primeras horas de psicoterapia, Pablo me contó que, en una ocasión, mientras estaba de visita en México, se sintió perturbado después de ver una gran cantidad de imágenes mexicanas. Se encontraba en lo alto del campanario de una iglesia, cuando comprendió que se sentía bastante mal y, entonces, recordó que un amigo le había hablado de un ashram en Los Angeles. Así que tomó un avión a Los Angeles y participó en el ashram. De inmediato, comenzó a sentirse más calmado y en mejor forma. Es obvio que la secta le proporcionó un cierto balance psíquico. Su contacto con la secta, el elemento que su psique necesitaba para lograr un equilibrio básico, activó en Pablo una comunicación ritualista y restableció su equilibrio.

No fue difícil comprender que Pablo había venido a verme porque no había ashrams en Caracas y, en ese entonces, no tenía dinero para viajar a la India y ver a su gurú. Mi actitud psicoterapéutica fue la de establecer una simetría con lo que él estaba aportando a la psicoterapia. Siendo receptivo a sus conversaciones acerca de su gurú hindú y animándolo con mi curiosidad, Pablo fue capaz de encontrar el balance necesario para acometer lo que eran sus conflictos reales en esa época.

Esta experiencia analítica con Pablo muestra, en pocas palabras, la rapidez con que funciona la psicología del sectarismo. De una forma casi inmediata, atrapa y contiene a la psique que está al borde de un colapso. Pablo representa para mí al sectario per se. No puedo imaginar que sea capaz de vivir sin la conexión con una secta y con todas las gratificaciones que esto provee, tales como meditación, ejercicios de respiración, dietas macrobióticas, amuletos y otros, del mismo modo en que Hipólito decía "… ¡Ojalá que los últimos días de mi vida sean iguales a estos primeros!".

Si bien Pablo es un caso típico del sectario moderno, el catálogo del sectarismo es sumamente variado. Tuve otro paciente, un hombre joven quien, a los veintidós años de edad, fue sacudido por una tragedia familiar muy compleja. En medio del torbellino emocional de ese momento y casi en forma inconsciente, el joven se unió a una secta con la que permaneció, sufriendo una culpa enorme y viviendo un conflicto interior, hasta que tuvo 35 años, momento en el que acudió a psicoterapia. Había estado tan sofocado por la secta que la primera parte del análisis fue dedicada totalmente a discutir la psicología del sectarismo. Su experiencia demostraba, una vez más y acertadamente, lo rápido que el sectarismo puede apoderarse de una psique que se encuentra bajo la presión de un sufrimiento extremo. Quiero destacar este importante aspecto del sectarismo -la curación en el nivel del sectarismo- porque considero que merece tanto respeto como estudio.

Cuando trabajaba en la Clínica Zürichberg, en Zürich, entonces recién fundada, llegó un hombre procedente de Trieste, en busca de tratamiento. El doctor Heinrich Fierz, director de la clínica, conversó con él pero, hasta donde yo recuerdo, no pudo determinar cuál era el trastorno psicológico del hombre. De hecho, el hombre no daba muestras de tener problema alguno. Tenía un aspecto decente, el de un hombre que calmada y lentamente entraba en la vejez. Se condujo con mucha circunspección durante los pocos días que permaneció en la clínica y apenas fue notado. En determinado momento, el hombre anunció que ya se había restablecido y que deseaba regresar a su casa. Antes de partir, el doctor Fierz mantuvo una última conversación con él, en la que le preguntó cómo se había curado. El hombre le explicó detalladamente que un día, mientras estaba comiendo con otros pacientes y algunos terapeutas, sintió un flujo de energía circulando a través de la gente y alrededor de la mesa -lo que hoy en día se llaman vibraciones- y esto le devolvió la salud. Desde la perspectiva de la psicopatología, su fantasía tiene un toque paranoico y nos recuerda el magnetismo animal de Mesmer. Pero estamos reflexionando sobre el modo en que el arquetipo funciona en su aspecto sectario. Al mismo tiempo, este caso puede considerarse como un ejemplo psiquiátrico de los que nos reporta la antropología cultural dentro del fenómeno de lo religioso, y que puede ser visto como un ingrediente de la psicología sectaria.
También, hay gente que sabe mucho acerca de las ideas y modo de vida de muchas sectas. Son casi unas enciclopedias vivientes acerca de las sectas y de sus fundadores. Tengo la impresión de que, en esta forma, alimentan su necesidad psíquica de sectarismo, sin tener que literalizar esta necesidad uniéndose efectivamente a una secta.

Muchas personas acuden a psicoterapia después de haber pertenecido a diversas sectas teosóficas, de Gurdieff, subud, sufíes, sin mencionar las de los muchos gurúes de la India. Es muy extraño encontrar entre ellas una que opte por su individuación. Lo común es que psíquicamente se mantenga apegado a lo sectario y tenga a la psicología junguiana por una secta más.

A principios de los años setenta, Zürich se vio inundada por hippies que acudían al análisis junguiano movidos por una curiosidad un tanto ingenua y deseosos de escuchar palabras etéreas. Uno sospecha que cualesquiera fuesen las palabras que el analista usara, ellas serían escuchadas como sublimes. Yo llegué a preguntarle a un hippie qué lo había atraído hacia la psicoterapia junguiana. Me respondió que había leído la solapa de un libro de Jung, sobre el Bardo Thödol 9, en una librería de San Francisco y que eso fue suficiente para llevarlo hasta Zürich. Hay gente dispuesta a ir hasta el fin del mundo para escuchar de un profeta las palabras etéreas que su psique necesita: gente que dedica gran parte del tiempo en la búsqueda de esa suerte de orfismo que Hipólito practicaba cuando tiene lugar la tragedia.

Notas y referencias bibliográficas:
1 Eurípides. (1977). "Hipólito". En Tragedias. Tomo I. Biblioteca Clásica Gredos, 4. Introducción, traducción y notas de Alberto Medina G. y Juan Antonio López F. Madrid: Editorial Gredos. vv. 59-60, p. 327. Para servir a los fines de este ensayo y para conservar el sentido de la versión inglesa consultada, hemos modificado algunas líneas de la traducción de la tragedia de Eurípides que citamos.
2 Eurípides, 1977, vv. 72-88, p. 328.
3 Eurípides, ob. cit., 102, p. 329.
4 Ibídem. vv. 108, p. 329.
5 Ibíden. vv. 114, p. 329.
6 Ibídem. vv. 948-957, pp. 360-61.
7 E. R. Dodds. 1965. Pagan and Christian in an Age of Anxiety Cambridge: Cambridge University Press. (Hay traducción española: 1975. Paganos y cristianos en una época de angustia. Madrid: Ediciones Cristiandad.
8 Rafael López-Pedraza. 1991. Hermes y sus hijos. Trad. Iván Rodríguez. Barcelona: Anthropos, p. 33.
9 Psychological Comentary on The Tibetan Book of the Dead. En: Ed. W. Y. Evans-Wentz (ed.). 1957. The Tibetan Book of the Dead. New York & London.


Grabado de una edición ilustrada de la Metamorfosis de Ovidio, publicada en 1683 en Amsterdam
Hipólito en pugna con Poseidón

Rafael López-Pedraza. Analista y ensayista

No hay comentarios: